domingo, 6 de noviembre de 2011

Algunas consideraciones sobre el montaje final

Parece que cuando están todas las piezas fabricadas está todo hecho y montarlo es solo un juego de niños, pero la verdad es que eso no es del todo cierto.
Una pega con la que nos podemos encontrar es que hayamos ajustado tanto las piezas que a la hora de querer ensamblarlas no entran ¿Por qué?
Cuando hacemos los ajustes de los cuernos con el yugo o con los tubos, lo lógico es hacerlos antes de barnizarlos, con lo cual, al ganar volumen, algo q entraba con apriete de repente vemos que ya no encaja o algo que deslizaba ahora entra forzado.  El espesor del barnizado es algo a tener en cuenta pero ojo, que eso no significa que las piezas tengan que entrar con holgura ni mucho menos, simplemente que tengamos cuidado en este aspecto.

Meter los tirafondos es otra pega. En el caso de nuestras albokas, las fabricamos con madera de roble. Es una madera dura, y nosotros pretendemos meterle tirafondos de latón de 2.5 mm. de diámetro ¿Qué significa eso?

A la hora de meter un tirafondo, si entra torcido no intentéis enderezarlo según va entrando porque lo vais a partir y se os va a quedar la rosca dentro que no vais a poder sacar. ¿Consecuencia? Ya no podréis introducir otro tirafondo en el mismo lugar,  por lo que tendréis que cambiar la posición de colocación de las piezas perdiendo así el ajuste que teníais trabajado.  Esto no quiere decir que tirafondo que meta tirafondo que rompo, pero tened un poco de precaución en este aspecto.
No es menos importante que no se nos resbale la punta del destornillador de la cabeza del tornillo,  porque allí donde caiga la punta del destornillador quedara una marca. Si se te va 1 vez es una marca pero si se te va 5 veces son 5 marcas, que siendo una alboka recién acabada da rabia ver.
En cuanto al sellado de cera, hemos comentado que es posible sellarlo con cola termofusible o algo similar. Lo cierto es que actualmente cualquier tañedor utiliza cera, con lo cual parece ser la mejor alternativa. Sin embargo, creo que es mucho más fácil aplicarlo con una jeringuilla que verterlo desde el cazo directamente. Se mancha menos y se apunta más a la zona a la que quieres dirigir el chorro, calculando mejor la cantidad y sin miedo de que caiga fuera.
Sobre la cadena. Está claro que se puede utilizar cualquier tipo, y da un toque a la alboka, sin embargo se puede optar por no usarla, si la utilizamos habitualmente para ensayar puede resultar mas cómodo tenerla quitada además de no marcarse el yugo por apoyarla encima… Lo cierto que eso son males menores, y quizá haya quien prefiera tenerla puesta pues la utiliza en la sujeción del instrumento.
Teniendo en cuenta estos factores podemos montar nuestra alboka sin ningún problema y entonces sí que será un juego de niños.
Sin ánimo de hacer una aburrida galería de  fotos, pero por curiosidad, mostraremos los 3 tipos de albokas ya montadas en los que algún componente o la totalidad de ellos han aparecido a lo largo de éstos pequeños tutoriales.
Estaba la alboka tradicional.  Con los tubos sonoros agujereados a la misma distancia, para la que hemos usado cuernos que combinaban el blanco y el negro:


La alboka actual, hecho con el yugo del plano que aparece en el enlace de “algunas consideraciones sobre la planificación”  y la boquilla que se utilizó para comparación con la embocadura defectuosa. Como veis, se combina cornamenta oscura para el adar handi con una blanca para la boquilla. Le da un toque de gusto. Lo cierto que se pueden hacer mil combinaciones y probablemente todas queden bien.


Por último se muestra la alboka con embocadura de madera que explicábamos su fabricación en “algunas consideraciones sobre los yugos”. Lo cierto es que es más laboriosa su fabricación pero por su resultado elegante merece la pena.



ITXE

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Algunas consideraciones sobre el "Adar Handi"


Como hemos dicho, el adar handi, es el pabellón de resonancia del instrumento. Por  lo tanto, maximizará el volumen del sonido sin que cambie la frecuencia a la que es emitida cada nota.

Su construcción es siempre de cuerno, que es un material óptimo para este fin, además de ser muy fácil de trabajar. 

Se comentaba que es fácil de obtener un cuerno ya vacío y listo para trabajarlo en cualquier tienda online. Tan simple como comprando uno de los llamados “cuernos vikingos”.  Si optáis  por esta vía de adquisición  pensando que así os ahorrareis el espinoso trabajo de limpieza, lo cierto es que en gran medida es cierto, pero en la parte de la punta donde empieza el hueco del cuerno, suele tener restos orgánicos, con lo cual, una pequeña limpieza no nos la quita nadie.

Si vuestra elección es comenzar desde el principio con un cuerno recién cortado, el trabajo es mucho más engorroso, pero en cualquier caso, os explico un poco los pasos a seguir:

Lo primero, acudir a un matadero o a vuestro carnicero de confianza para agenciaros el susodicho.

Os encontraréis algo desagradable tanto a la vista como al olfato. Os muestro lo que sería un cuerno recién cortado.


Lo primero dejarlo reposar un día entero en una mezcla de 3 partes de agua por una parte de lejía. Comprobaréis la cantidad de sangre, grasa, pelos, espuma de la grasa del cuerno y demás porquería que flotará por el agua. Un asco, vaya..
A continuación meterlo en agua hirviendo. Con esto lo que se consigue es ablandar el cartílago que une la parte queratinosa del cuerno con la parte orgánica. Tras lo cual, y con ayuda de unos alicates de punta saldrá solo.  Tomad la precaución de poneros guantes para agarrar el cuerno, lógicamente quema.  El olor que desprende este proceso es nauseabundo.
El cuerno seguirá estando sucio tanto interior como exteriormente. Un nuevo baño de lejía no le vendrá mal.
Se irán desprendiendo poco  a poco las capas de grasa del interior, cosa que nosotros mismos podemos ayudarle con una lija, cepillo o algo que lo raspe…
Repetiremos el proceso cuantas veces haga falta.
Una vez el interior esté más o menos limpio comenzaremos a limar la parte exterior para afinar un poco el asta y comenzando así el proceso de lima, lija y pulido.
Una vez finalizado el proceso de limado la superficie del cuerno presenta una textura un tanto basta, pero regular:


A continuación pasamos una lija de 180 para regular la superficie presentando este aspecto



Hecho eso se pasa a al lija de 360 y se ve mucho mejor acabado:



Para  finalmente pasar a la lija al agua de 600 consiguiendo un acabado muy bueno.



La elaboración de los ajustes y acabados están explicados ya. Quizá queda comentaros que es posible hacer molduras, dibujos, adornos, líneas… o lo que se quiera en el cuerno. Es un material muy flexible y apto para estos menesteres. En esta ocasión y para emplear nuestro “adar handi” para el “uztarri” que preparamos en el apartado “algunas consideraciones sobre los yugos” decidimos hacerle simplemente dos líneas con ayuda de una lima. No es más que dibujarlas y repasarlas con la herramienta. Sencillo pero elegante que acompaña a las molduras del yugo sin sobrecargarlo.


En la zona superior, en lugar de hacer un acabado a modo de sierra, se decide fabricar algo con líneas más  suaves, mas acorde con el diseño del yugo.Para ello necesitamos dibujar la moldura que pretendemos hacerle.



A partir de aquí, al igual que siempre, con una lima lo vamos modelando:

Primero los dientes

Y luego las curvas.


Finalmente solo queda el barnizado. El objetivo de barnizar es por una parte darle belleza a la pieza y por otro lado protegerla del agua, ya que el asta, al estar compuesto de queratina (como nuestras uñas)  en un 80% aproximadamente, al mojarse se ablanda y pierde consistencia pudiendo incluso llegar a deformarse. Además, como hemos dicho antes, es un material muy flexible, con lo cual también es propenso a las rayas.

Un detalle a tener en cuenta en la elaboración del proceso es que la parte en la que cortamos el cuerno, rara vez tiene el mismo espesor a lo largo de la circunferencia


Pero simplemente con un cepillo mil hojas como éste
 insertado en una amoladora vertical o un taladro, podemos igualar la superficie  en toda la circunferencia sin mayor problema. El aspecto acabado ya seria totalmente regular, que es el objetivo perseguido


Otro problema que podemos corregir respecto a la forma del cuerno natural y también refiriéndonos a la zona de arriba del corte, es que en muchas ocasiones es fácil encontrarnos con que más que una circunferencia, lo que tenemos es una forma ovalada.
En el caso de que fuera exagerada esa tendencia hacia la forma oval, podemos volver a hervir el cuerno, aprovechando que se reblandece y nada mas sacarlo forzarlo con unas sargentas hacia la posición deseada hasta que se enfríe, de manera que el cuerno se vicie hacia esa forma que hemos forzado.
En la foto de abajo se muestra como se redondea el perfil del cuerno con este método. En este caso, utilizo dos trozos sobrantes de cuerno a modo de molde con un trapo entre medias para que no deje marcas en la superficie del asta.


Un par de horas es tiempo suficiente para soltarlo sin que vuelva a su poisición original.

Finalizado todo el proceso ésta es la pieza acabada en esta ocasión. Una pieza de gran belleza. No en vano el asta es utilizado en joyería.







Alguna consideraciones sobre el "Adar Txiki"

Sobre los cuernos esta casi todo dicho.

Como se ha visto en el capítulo de “algunas consideraciones sobre los yugos” en ocasiones esta pieza es de madera en lugar de asta.

En cualquier caso sea de uno u otro material. ¿Cuál es la medida que debe tener este componente? Pues bien, al tratarse  de la embocadura donde se alojan las fitas, está claro que por lo menos debe tener las dimensiones de éstas, esto es, 55 mm.  Sin embargo no deben quedar totalmente a ras de la boquilla pues no sería cómoda la insuflación. Con lo cual no existe una medida estipulada,  pero lo normal rondaría entre los 50 y los 60 mm.

En cuanto al tipo de asta, es preferible que no sean cuernos grandes o excesivamemente gordos, porque al trabajar  el cuerno desde la punta, cuando llegaramos hasta donde empieza la cavidad, nos encontraríamos  con que ésta se va abriendo muy rápidamente y si intentamos cortar el cuerno a unos 55 mm. el agujero por donde se sopla más que meter la boca ¡podríamos meter la cabeza!.. exagerando un poco  vaya..

Para que me entendáis os enseño un caso:


Este cuerno se ve ancho


Se trabaja la punta y cuando lo cortamos lo hacemos mas bien corto, mirad la distancia desde donde se apoya en el yugo:


Pues aun siendo así de corto, el agujero de soplar nos ha quedado excesivamente grande y no es apto para su uso como adar txiki.



Una comparativa de uno válido respecto a éste:

Al reducir la longitud para intentar estrechar el agujero  nos ha quedado excesivamente corto:



Aun así de corto, el agujero de la boquilla es excesivamente ancho:



Vereis que esta barnizado pero no pulido. La boquilla no vale y sería trabajo inútil. El motivo ha sido haberlo sacado de un cuerno excesivamente ancho.
Por lo tanto, no os obcequéis en encontrar cuernos grandes y extraordinarios para esto, pues uno pequeño y retorcido nos va a valer tranquilamente.


ITXE

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sábado, 5 de noviembre de 2011

Algunas consideraciones sobre la planificación

En el apartado “Construcción de una alboka tradicional” Se pretende fabricar  un instrumento como durante siglos se ha venido haciendo. Para ello, hemos tomado como punto de partida un croquis realizado en 2002 sobre una alboka de Txilibrin.
Pero hay que decir que la elaboración de las albokas han tenido una evolución estos últimos años, en los que parece que se está impulsando a base de investigación sobre mejoras en los sonidos y demás.
Por ello, aunque afinada al método actual, su elaboración presente lleva pequeños cambios en la medida de los tubos, que en consecuencia se traduce en cambios también en la longitud del yugo. Esto no significa que las albokas tradicionales suenen mal, ni mucho menos. Podréis comprobarlo en el apartado correspondiente a los tubos sonoros. Pero si que se han añadido pequeños cambios con los que se ha conseguido introducir la alboka acompañando a otros instrumentos.

Por ello, proponemos la utilización de este otro plano (al final del texto). No es ni mejor ni peor, simplemente distinto, y es con él con las que elaboramos las albokas actuales, teniendo en cuenta la medida de los tubos que nosotros utilizaremos, y por supuesto el “sello” del tañedor, que es lo que viene siendo las molduras del yugo.
Podréis comprobar que es un plano a escala 1:1, dibujado en un DIN A3, con lo cual, si lo imprimís al 100% podréis utilizar el frente del uztarri como plantilla, en lugar de tener que hacer caso a todas las medidas  que aparecen para dibujarlo vosotros mismos. Recordad que es trabajo de artesano y quizá las medidas son mas una referencia que algo estricto (no así en los tubos sonoros).

Alguno se preguntará: ¿Y si no tengo impresora para hojas DIN A3? Hombre, es tan fácil como recortarlo en algún programa de retoque fotográfico e imprimir la parte que os interese. En este caso el yugo.
Comprobaréis también que hay cotas en los cuernos con un  asterisco (*). Eso significa que es una medida que vosotros no podéis dar, es decir, depende de la forma natural del asta. Podéis empezar a cortar el cuerno en un radio que vosotros decidáis, pero al dar la medida longitudinal total de la pieza, el diámetro que quede arriba dependerá de las características del material, que varía bastante de unos  a otros. Carece de importancia en el adar handi ,no tanto para el adar txiki como vereis en "algunas consideraciones sobre el adar txiki". Mismo caso con los radios de curvatura.

Pincha sobre el plano y ponlo al tamaño original para guardarlo en su escala.

Veréis que la diferencia con respecto al uztarri tradicional es la medida del lado donde apoyan los tubos. Hemos aprovechado también para darle 5 mm. más en altura llegando a los 70 mm. y hemos redondeado más los bordes para ofrecer un tacto mas suave.
El resultado final es éste:


En cualquier caso es perfectamente factible la utilización de los planos de txilibrín aun poniendo tubos de distintas medidas. Al fin y al cabo estamos hablando de milimetros.

Como todo, cuestión de gustos.



ITXE


domingo, 9 de octubre de 2011

Algunas consideraciones sobre los tubos sonoros

Para la construcción de los tubos o “tutuak”, tampoco se puede decir que haya mucho escrito.
Podemos comprobar que a lo largo de la historia de la alboka, los constructores han fabricado sus tubos sonoros entre los 130 mm. y los 166 mm.
El tamaño de los agujeros  también han bailado entre unos diámetros  desde los  3.5 mm. hasta los 5.5 mm.
La otra magnitud con la que se ha jugado es el diámetro interior del tubo, que ronda entre los 6mm. y los 8 mm.
Por último, nos queda  mencionar la separación entre agujeros, que tradicionalmente ha sido siempre la misma.
Con todos estos datos delante, nos surge una tremenda duda… ¿Y ahora qué? ¿Qué longitud doy a mis tubos?
Pues dependerá de todas las variables. Hay un gran abanico de posibilidades.


Empezaremos con una dimensión que vamos a considerarla fija: el diámetro interior. Como hemos dicho, este diámetro lo tomaremos de 7mm. ya que actualmente esta normalizado y nos servirá para poder utilizar cualquier fita comercial que necesitemos comprar, fabricar, intercambiar con otra alboka.
Primer dilema solucionado ¿Y el resto?
Tradicionalmente, las albokas no eran afinadas y sonaban tal como el constructor lo fabricaba y daba el visto bueno. Quizá ese sea el motivo por el que habitualmente el albokari era a la vez tañedor de su instrumento. Tal y como comenta en su libro José Mariano Barrenetxea  “El albokari digno de este nombre deberá conocer los pormenores del instrumento y, sobre tañerlo a la perfección, saberlo construir”
Aunque quizá no eran todas las medidas tan libres, pues siendo tubos de distintos tamaños, siempre había la misma proporción entre agujeros.  Así lo aclara Ibon Koteron en su web: “Entre las más de sesenta albokas que estudió Barrenetxea (1976, p.15), las de tubos más largos medían 166 mm., con los orificios extremos separados por 106 mm.; distancia que se reducía a 83 mm. en los tubos de 130 mm. de longitud: en ambos casos la proporción es de 1, 566”
Actualmente, a la alboka se le dan unas características determinadas que varían aun en función del constructor, pero que el objetivo final es afinar la alboka en un LA de 440 hz. De manera que pueda ser utilizada acompañado por otro instrumento.
Por tanto, la afinación que correspondería a una alboka debería de ser:




Perteneciendo de este modo, la nota LA a la tercera octava y las notas SI, DO, RE, MI y FA# a la cuarta octava.
A partir de aquí, tenemos que conseguir no diferir mucho en la medida de los hz. descritos en la imagen anterior (Redordad que existen programas online para afinar instrumentos que nos ofrecen presisamenete su medida en hz, tal y como nos interesa).
Para ello, se hizo un pequeño “estudio” con varias medidas de tubos, posiciones de agujeros y diámetros.  A continuación  compararemos 3 de ellos, que parecen ser los mas interesantes:
Parece ser que una de las medidas que podemos llamar óptimas y que alguno de los lutiers utiliza son las siguientes, que citaremos como TIPO 1:


Tras una comprobación, se experimentaron otras combinaciones en torno a esas medidas quedándonos con ésta nueva composición que pasaremos a denominar TIPO 2, descrita con una misma separación pero reduciendo algo los agujeros de 5.5mm a 5.25mm y acortando la longitud, quedando de la siguiente manera:





Finalmente compararemos también con la que hemos fabricado en el apartado “construye una alboka tradicional” que será la TIPO 3.



La tabla de los resultados es la siguiente


 

Con lo cual, vemos los resultados que más se acercan al óptimo son los del  TIPO 1 con los tubos fabricados de madera de ébano que muestro a continuación





Ésto no quiere decir que existan mejores o distintas combinaciones. El objetivo es jugar con todas las variables hasta conseguir una que pueda denominarse óptima. En este aspecto, cada lutier tiene sus propias preferencias.  La nuestra, como hemos dicho, es la del TIPO 1. Al estar utilizando procesos manuales de taladrado, es posible que nunca lleguemos al óptimo. Cualquier desplazamiento en el taladrado por pequeño que sea, tanto en los orificios de digitación como en el interior, desvirtuará el sonido. Sin embargo nos podemos acercar mucho,tanto que el oído no llegue a percibir ese pequeño desfase. Recordemos, que también dependerá de la longitud de las fitas, su lengüeta, su espesor...
Es curioso observar también, que el tubo tradicional (tipo 3) de todos los agujeros con la misma separación, no tiene grandes desfases respecto al óptimo, si bien entre el SI y el DO se encuentra un desfase considerable, que es el que se corrige en los tubos del tipo 1 y 2.
En cuanto a su fabricación, como se ha comentado ya, actualmente parece ser que los fabricantes utilizan madera de ébano o de granadillo, con su proceso de torneado agujereado y demás. Tradicionalmente se han hecho de caña, que deberá de ser de un exterior entre 10 mm. y 11 mm.
Lo ideal, es encontrar una caña con esa medida y suficientemente recta como para ser utilizada sin retocarla. En caso de reducir su diámetro a base de un lijado, es conveniente aplicarle una mano de barniz a modo de refuerzo, pues pierda mucha consistencia que le da las zonas exteriores de la caña.



En cuanto al agujero interior, es posible encontrarlo también a medida, pero yo soy partidario de introducir una broca de 7 mm. de manera que nos aseguramos un agujero regular, y no resulta tan peligroso al tener ya un agujero la propia caña que nos guiará para no desviarlo.
El gran problema al que nos enfrentamos en cuanto a los taladrados es el hacer cada uno de los agujeros que lleva el tubo para su digitación. Al meter la broca es probable que se nos raje el tubo entero, doy fe de ello. Antiguamente, este problema se solucionaba haciendo los agujeros con un hierro incandescente que lo que hacía era realizar el agujero mediante un quemado de la propia madera. De esta manera no había riesgo ninguno de que se resquebrajara.
Una idea para solucionar el problema de la broca puede ser envolver el tubo con cinta de carrocero bien apretada, que impida la separación de las hebras, realizando, por tanto, un corte correcto de la broca. Importante también tener la herramienta afilada en condiciones.
Con estos datos ya tienes todo preparado para sacar  tus propias conclusiones para fabricar tus propios tubos sonoros con una calidad más que aceptable.
ITXE

miércoles, 5 de octubre de 2011

Algunas consideraciones sobre los yugos

Para la construcción del yugo hemos empleado madera de roble. Es una opción personal. Me parece una madera noble con un bonito veteado. La pega que tiene es la de ser una madera muy dura que resulta muy difícil de trabajar. Antiguamente se usaban maderas de haya, nogal…

En referencia a la forma y diseño de los yugos, El fabricante acostumbra a hacerlos de una manera distinta al resto, presentando así su sello, marca o distinción frente a las otras. En nuestro caso, el distintivo que empleamos es el que hemos visto el apartado de construcción de la alboka, que junto a otro que haremos a continuación será lo que vendrá a ser la característica de nuestras albokas.

Hay que tener en consideración a la hora de su diseño también la longitud exacta de los tubos que vamos a emplear. No tendría lógica preparar una alboka con el lateral plano (donde van los flautines) de 150 cm. de longitud si lo que vamos a utilizar son cañas de 130 cm, o viceversa.

Debemos tener en cuenta también dejar en cada una de las esquinas un pequeño soporte para la sujeción de los cuernos en su caso.

En el caso de la construcción de nuestro “uztarri” hemos visto cómo es el elemento en el que se ensambla tanto tubos como los dos cuernos: el “adar txiki” (la boquilla) y el “adar handi” (pabellón de resonancia). Así son la gran mayoría de las albokas que existen en la actualidad. Sin embargo, antiguamente, y aparentemente más arraigado a la alboka gipuzkoana, se han venido construyendo también albokas con la embocadura de madera en lugar del “adar txiki”. Consistía en una continuación del yugo hasta la boquilla, con lo cual, yugo y boquilla eran una misma pieza. Este tipo de albokas, al ser una pieza de madera mas grande, se puede ensalzar su belleza con un pequeño labrado. A pesar de no ser lo más utilizado, aun se ve alguna alboka de este estilo.

Parece, por tanto, interesante proponer la construcción de  este otro tipo de yugo. Describiremos un ejemplo a continuación.

Comenzaremos el proyecto dibujando más o menos un boceto de lo que queremos conseguir. No hace falta que sea un "dibujazo", sino una simple guía de lo que buscamos, utilizando las medidas del otro tipo de alboka.



Parece ser que lo ideal es obtener tanto el yugo como la boquilla sobre la misma pieza. Con lo cual,  hay que agenciarse una pieza de madera de espesor de 40 mm. que será la parte más ancha que quedará en la boquilla. Repetiremos el proceso que explicamos en la construcción de una alboka de preparar una plantilla de papel y pasarla al trozo de madera.
Seguidamente cortaremos lo remarcado y rebajaremos con ayuda del formón la zona que debe de ser más estrecha, que corresponde de la boquilla para abajo, es decir, el yugo propiamente dicho. Para ésto, si alguien tiene la oportunidad, es mas conveniente utilizar algún medio tecnológico para redudir el espesor del yugo, con un fresado por ejemplo.

Bien, en este caso no va a ser asi. Al no encontrar un trozo de madera de semejante espesor he decidido utilizar de lo que dispongo, que es de una de 20mm. y hacerlo en dos partes: por un lado la boquilla y por otro el yugo, que finalmente uniremos de forma que parezca una única pieza.

Por tanto, como hemos dicho, para la boquilla partiremos de dos trozos de madera de roble de 20mm. pegados entre si. Si alguien quisiera utilizar este mismo proceso, me gustaría advertirle que he utilizado una cola extremadamante fuerte,de las que usan los profesionales en la construcción de mobiliario. No creo que sea suficiente utilizar cola blanca normal.

Esta es la pieza de partida:


Haremos un corte en ángulo en uno de los lados y el otro lo atacaremos con una sierra de corona puesta en el taladro, esto nos guiará para continuar con el rebaje circular de la pieza modelándolo con un  formón




Alguno dirá... ¿y tornearlo? hombre... podría ser una solución, pero lo suyo hubiera sido trabajar yugo y boquilla en una misma pieza, quitando esa posibilidad, que es lo que se pretende mostrar. Pero en principio y si lo vas a hacer por separado no habría ningún problema, claro está.
Bien, continuando con el proceso manual de la boquilla... antes de darle un buen lijado el aspecto que presenta es el siguiente:

No está mal para haber sido modelado con un formón, solo le falta un buen lijado.
Como podéis ver, aún se aprecia la marca de la sierra de corona en la punta, cosa que aprovecharemos para hacer su primera moldura con ayuda de una lima. En este momento la pieza ya empieza a parecer algo...

Es la hora del vaciado. Para ello, comenzaremos taladrando dos agujeros de 10mm que serán los que crucen de lado a lado la boquilla. Hay que tener relativa precisión para que los agujeros coincidan con el lateral sobre los que irán apoyados los tubos.
A continuación vaciaremos introduciendo brocas de distinto diámetro hasta conseguir el ancho que necesitemos… el resto con gubia y lija. Quizá un avellanador o algo que agujeree en forma cónica facilitaría las cosas.






Después, por el lado que será la parte de abajo, realizaremos una especie de ranura con un formón más fino, que será la zona de acople al yugo .



Y ya para acabar con la fabricación de la boquilla le hacemos las molduras que teníamos pensadas según el boceto que presentamos al principio. Otra vez a tirar de formón.

Este es el resultado final

Visto de lado


Visto desde arriba

Aún se nota la junta de las dos piezas, pero no preocupa demasiado ya que una vez pulido, teñido y barnizado no se notara en absoluto. Eso si, como habréis comprobado, esta cola lo aguanta todo golpes de formón con el martillo, taladrados, lijados... No tendremos problemas de que se nos despegue una vez acabado.

Turno del yugo:

Tal y como hicimos en "construcción de una alboka tradicional" dibujamos y recortamos una plantilla de la pieza en un papel, que calcaremos a una  madera de 20 mm. para posteriormente ser cortada.
Hecho esto reducíamos con un formón el centro del dibujo por cosa de estética y lijábamos la pieza entera, aprovechando este momento para realizar una especie de cama donde irán encolados los tubos.

Por tanto, si hemos seguido bien los pasos nos encontraremos en este punto.



Y a partir de aquí, marcamos la guía para seguir el labrado de la madera según el boceto.

Una vez marcado, con la hoja de una sierra hacemos una ranura por las líneas.


Le pegamos un pequeño lijado y preparamos el rebaje donde se acoplara la boquilla. es un trabajo de ajuste, con lo cual, hay que tomarse el tiempo necesario. El resultado de las dos tareas es éste:



Es el momento de meter nuevamente el formón (jeje, no es que sea mi herramienta favorita, pero es lo que conlleva el trabajo manual).

A partir de aquí es una labor minuciosa y medianamente delicada. En nuestro caso con la pega añadida de que estamos trabajando la dureza del roble, lo que dificulta aún más la tarea.


El aspecto que va cogiendo no es nada fino, pero sabemos que eso no nos supone un problema disponiendo de limas y lijas. Con lo cual, finalizado el trabajo de formón, toca pulirlo.
En la zona superior adornamos con unas simples rayas verticales. Podríamos seguir labrando figuras y demás, pero un yugo demasiado recargado podría resultar incluso feo. Cuestión de gustos.


Es el momento de la unión de las dos piezas. Con el ajuste que hemos preparado y la cola que tan buenos resultados nos ha dado procedemos a su unión.

Aplicamos la cola y en el caso de este tipo de adhesivo se aprieta fuertemente. Lo dejo un día entero para que seque perfectamente y el resultado es éste:





Si, parece un pegote. Le sobra material por todos los lados. Sin embargo, esto es lo ideal para a continuación proceder al lijado nivelándolo con el yugo. Las rayas verticales disimularán una de las uniones y el resto ni se aprecian, en cualquier caso, donde parezca que hay fallo, o si alguna unión destacara demasiado, es cuestión de aplicar pasta de color roble. El resultado que obtenemos es excepcional. Parece una única pieza.
 

Acabado nuestro "uztarri", nos cercioramos de que los tubos encajan perfectamente en los agujeros de nuestra embocadura, y en su caso damos el último retoque.









Y ya solo nos queda proteger la madera. Capa de barniz con tinte de roble que ensalce el bonito color de este material. Es una tarea lenta. El barnizado es un mundo que no consiste únicamente en pasar un pincel impregnado con barniz sobre la pieza y a correr...

En nuestro caso, después de un buen lijado,con grano de 1000 se ha aplicado un tapaporos, un fondo con tinte y varias capas de barniz brillo trasnparente, dando una mano de lijado cada vez mas fino entre capa y capa. Con eso conseguimos dar profundidad al color así como un aspecto más regular y brillante. El problema es que al tener que esperar en la aplicación de capas el trabajo se nos dilata en el tiempo. Finalmente, en la última capa se ha pulido con pasta y haciendo ochos con un trapo.

El largo proceso ha merecido la pena y el acabado superficial es muy bueno



Siendo éste el resultado final:


Buen acabado en el que no se nota ninguna  de las uniones que hemos realizado. Como podéis comprobar, el trabajo de la construcción de este tipo de yugos es bastante más costoso que el  anterior. Puede tardar unos cuantos días en elaborarse ya que al proceso de tallado hay que sumar también el tiempo del secado del barniz.
Ya solo te queda elegir el tipo de alboka que vas a fabricar: con yugo independiente al resto del conjunto o  con prolongación hasta la boquilla.



ITXE


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